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sábado, 29 de enero de 2011

Llanto amargo por Federico Garcia Lorca

 Letra, voz y edicion: Fidel Hernandez J.
 Musica: Recuerdos de la Alhambra.


¿Dónde estaba la luna?
Dime, Federico, tu luna, ¿dónde estaba?
Tal vez no quiso ver tu agonía
en esa noche macabra…

Y la madrugada se vistió de amapolas
en la cuneta de una carretera apartada...
¡Barbarie del hombre
que no tiene entrañas!
Verde que te quiero verde,
matanza de inocentes,
verde de muerte
que no verde de esperanza...
Y se callaron tus palabras
apagadas con olor a pólvora
en esa tierra gitana,
en esa tu amada tierra,
tierra de tu Granada,
en aquel año de desgracias
en que hermano contra  hermano
tuvo que enfrentarse cada mañana…

Y ese día, precisamente ese día
en que no quiso asomar la madrugada,
unas extrañas estrellas
en uniformes verdes lucían,
uniformes que vestían sombras,
estrellas sin alma
que no te dejaron morir
dulcemente en tu cama;
por almohada fue el tomillo y la albahaca,
por sábana, sólo la fría escarcha…
Luego,  hicieron desaparecer tu cuerpo
en una fosa compartida y agria;
sepultura sería para tus huesos,
verde viento, verdes ramas;
mas no pudieron enterrar en el suelo
tus valientes y  amantes palabras...

¡Ay, Federico!...
Dime, amigo mío,
te lo pregunto hoy
con un  nudo en la garganta,
tragando una saliva muy amarga…
¿Por qué se callaron los gallos?
¿Por qué los cuervos graznaban?
Y… ¿por qué lloró aquella noche el duende
de tu querida Alhambra?

jueves, 27 de enero de 2011

Consuelo


Texto y voz: José Antonio Gómez Rojas  (Jagomez)
Edición: José Antonio Gómez Rojas  (Jagomez)


Consuelo

En la más cruel batalla de mi vida,
tu ambición y tu orgullo han vencido,
hoy quedo humillado y malherido,
con nada, perdido, sin salida.

El corazón, quien sufre las heridas,
llorando pide a gritos un sentido,
por seguir manteniendo sus latidos,
él paga un alto precio mis caídas.

Sin asomo de aliento ni esperanza,
entre un mar de ilusiones destrozadas,
intento que se olvide de su duelo;

rescato de mis penas una alianza,
alzo al oscuro cielo la mirada,
y le doy, mi promesa por consuelo.

Mi promesa
(Secuencia del poema anterior)

Al tiempo, en sus giros el destino,
de nuevo nos coloca frente a frente,
me dices que juzgando es inclemente,
la desgracia a tu vida sobrevino.

De unir al tuyo el llanto me domino,
escuchando lo sola que te sientes,
lo tanto que sincera te arrepientes,
por el daño sembrado en el camino.

Cuando me has pedido que regrese,
terminar con tus días de amargura,
cual rayo te fulmina la sorpresa,

tu adiós en cruel verdugo reaparece;
ya a mi lado me abraza con ternura,
la mujer que dió vida a mi promesa.
 
 

miércoles, 26 de enero de 2011

Marinero

Texto y voz: Sofiama
Edicion: Sofiama


Marinero, deja que llene tu vacío con mis historias,
permite que mi alma sea la luz que se yergue en tu mar,
déjame recorrer los mundos en tu barco
permíteme ser la brújula de tu amor.

Déjame entrar en tu barco, que amarte quiero,
déjame cubrir tu cuerpo con mis caricias,
deja qué mi cuerpo sea el horizonte del tuyo
hasta cubrirlo con espumas de misterios.

He visto morir y renacer la mar, en larga espera.
No te vayas, marinero, en las noches sin luna,
yo te ayudaré a pescarla para construir a tu lado,
metáforas que te hablen de sirenas que te llaman.